DEL PLAN JAULA SEGURA A LA DINA DE FELIPE ALESSANDRI: EL PLAN PARA DESARTICULAR EL MOVIMIENTO ESTUDIANTIL

DEL PLAN JAULA SEGURA A LA DINA DE FELIPE ALESSANDRI: EL PLAN PARA DESARTICULAR EL MOVIMIENTO ESTUDIANTIL

Desde la lucha de los estudiantes durante la dictadura de Pinochet, la revolución de los pingüinos en el 2006, durante el primer gobierno de Bachelet, a la evasión masiva que dio inicio a la Rebelión Popular de octubre del 2019, los estudiantes secundarios han llevado la batuta en lo que a organización y movilización social se refiere en el país.
PRIMERA LÍNEA REVOLUCIONARIA

Las demandas que se hacen desde estos colectivos, van desde el fin de la mercantilización de la educación en Chile, hasta las mejoras de condiciones de vida en todos los aspectos fuera de su rango estudiantil, lo que los ha convertido en un referente a la hora de dar inicio a cualquier movimiento social que esté presente en el país.

Por supuesto, esto no ha pasado inadvertido para el estado represivo, y en consecuencia, se han venido tomando acciones en contra de la lucha social que se gesta al interior de los liceos del país.

¿AULA SEGURA O JAULA INSEGUURA?

Primeramente, se lleva a cabo la legislación de la “Ley Aula Segura” en el año 2018, producto de distintos incidentes al interior de algunos de los liceos emblemáticos de Santiago.

Sobre el papel, esta ley pretende sancionar con cancelación de la matrícula y expulsión del plantel, al estudiante que cometa actos violentos al interior del mismo, en contra de la infraestructura o contra quienes allí laboran. Sin embargo, lejos de solucionar el problema de la violencia real que se vive en ciertas instituciones, algunas producto de adolescentes con incipientes conductas delictuales, y otro tipo de violencia en casos de abusos sexuales ya denunciados y acoso escolar, esta ley se ha utilizado como una herramienta de persecución política, que tiene como objetivo los escolares organizados en agrupaciones sociales, quienes utilizan las protestas y las tomas de los liceos como medio para plantear exigencias que han sido largamente ignoradas.

Pero la Ley Aula Segura, da un paso más allá y no solamente se limita a expulsión de estudiantes que hayan cometido actos violentos, si no que otorga competencias a la policía dentro de las instituciones educativas para ejercer control y realizar inspecciones arbitrarias a los estudiantes de manera aleatoria.

No se trata pues, de garantizar la seguridad en términos socio escolares, sino más bien de ejercer control social dentro de los recintos educativos con el fin de terminar con la organización estudiantil.

A raíz de esto se han violado sistemáticamente los derechos de los menores de edad, que asisten a la escuela, ya que se han visto vulnerados por las fuerzas policiales quienes hacen uso de la fuerza en muchas ocasiones, amedrentan y acosan a los estudiantes, lo que significa para ellos no permitir el libre desarrollo de la actividad educativa y social que supone asistir al liceo.

A esta situación, se le suma el estado represivo que se vivió al inicio del año escolar del 2020, donde a causa del gran movimiento estudiantil del 2019 que condujo al estallido social, los estudiantes que fueran sospechosos de participar en manifestaciones, tomas de liceo o evasiones, fueron perseguidos, sacados muchas veces esposados de los recintos escolares, y muchos de ellos terminaron con causas penales abiertas y en instituciones correccionales.

El estado policial que el gobierno de Piñera ha implementado después del estallido, se vive diariamente desde el 2019 y tiene como objetivos paralizar las organizaciones sociales que siguen impulsando la lucha en la calles, en contra de las políticas de capitalismo voraz, que ha llevado a Chile a una de las mayores crisis socioeconómicas de los últimos tiempos, llevándose por delante a la mayoría de la población trabajadora y obrera, esto sin importar seguir violando los derechos humanos y en este caso de la niñez.

ALESSANDRI Y SU PACTO CON LA REPRESIÓN

Los actos que se desprenden de la implementación de esta ley, han sido característicos de una dictadura. Para ejemplo de esta situación, está el caso del alcalde de Santiago, Felipe Alessandri, quien se tomó atribuciones propias de los organismos de inteligencia, para implementar en el Internado Nacional Barros Arana (INBA), uno de los institutos emblemáticos de Chile y también uno de los que mayor movimiento estudiantil organizado presenta, una verdadera red ilícita de espionaje y delación.

El Alcalde Alessandri coordinó la implementación de un sistema de pseudo inteligencia al interior del INBA, que involucraba al cuerpo de Carabineros, a los docentes y rectores, en un grupo organizado mediante grupos de whatssap para el espionaje, soplonaje y posterior captura de los estudiantes que estuviera involucrados en actividades de protestas.

El resultado de esto ha sido la detención de muchos escolares que han formado parte de las movilizaciones, algunos de ellos jóvenes líderes estudiantiles que han sido sometidos a violentas detenciones, golpizas y distintos vejámenes por parte de las fuerzas represivas, todo esto con la venia de la directiva de dicho liceo y del alcalde, quien ideo el método.

Hasta el momento no se tiene claridad respecto a si este método estaría siendo utilizado en otros planteles de Santiago, pero la persecución a los estudiantes es un hecho y forma parte del Estado policial que se ha implementado en Chile en el último tiempo.

ANTE LA REBELIÓN POPULAR, ES ESTADO POLICIAL

Este Estado policial, ha sido favorecido desde el congreso de Chile donde se han venido aprobando distintas leyes represivas, utilizando como excusa el estallido, un estado de excepción que incluye toque de queda por más de un año, utilizando como excusa la pandemia, y la continua criminalización de la protesta, haciendo uso de efectivos de las fuerzas policiales para infiltrarse en marchas y realizar montajes para sindicar como culpables a quienes ellos suponen, son miembros de la Primera Línea.

Todo esto tiene un solo fin, y es el paralizar las demandas populares desde todas las direcciones, con una política dirigida de represión, torturas, montajes, cárcel política, amarillismo periodístico e impunidad para los criminales que ocupan cargos dentro de Carabineros.

Es hoy cuando se hace más necesario que nunca, fortalecer la organización territorial y la unión de los trabajadores de todos los rubros, con los estudiantes y con los pobladores, que constantemente nos vemos afectados, por la dictadura del empresariado, que tiene como rostro público en este minuto a Sebastián Piñera.

“Reproduzca esta información, hágala circular por los medios a su alcance: a mano, a máquina, a mimeógrafo, oralmente. Mande copia a sus amigos; nueve de cada diez la estarán esperando. Millones quieren ser informados. El Terror se basa en la incomunicación. Rompa el aislamiento. Vuelva a sentir la satisfacción moral de un acto de libertad”. (Rodolfo Walsh)

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