La inflación aumenta. «No hay nada más revolucionario que la inflación»

La inflación aumenta. «No hay nada más revolucionario que la inflación»

Con la “pandemia”, la atención de la gente se desvió de la crisis capitalista a la pandemia sanitaria. En realidad, estamos viviendo la mayor crisis capitalista de todos los tiempos.
PRIMERA LÍNEA REVOLUCIONARIA

Por Alejandro Acosta

Toda la prensa burguesa mundial habla del aumento de la inflación a escala mundial. Todos los países desarrollados fueron afectados.

En Estados Unidos, pasó de poco más del 1,5% anual a más del 5%. En la propia Alemania, se acerca al 5%.

Estos son los datos oficiales. En la década de 1980, se cambió la metodología para medir la inflación, al igual que muchos otros indicadores estadísticos. El objetivo era camuflar la escalada de ataques contra los trabajadores con las llamadas políticas “neoliberales”.

Contradicciones

Las transferencias de billones de dólares a los grandes capitalistas se han realizado “imprimiendo” más dinero ficticio sin respaldo productivo. El objetivo es evitar que se repita la crisis masiva que tuvo lugar en 2008-2009.

Lo más normal sería que con la recesión normal hubiera deflación (bajada general de precios). La existencia de inflación junto con la recesión representa una “anomalía” que agrava aún más las contradicciones del capital. Ya que, según las leyes del mercado, a menores ventas la tendencia general debería ser el descenso de los precios y no su contrario. Pero incluso es normal. El aumento de la especulación financiera además de las transferencias a los grandes capitalistas, es un factor inflacionario muy fuerte.

La «pandemia» y la crisis capitalista

Con la “pandemia”, la atención de la gente se desvió de la crisis capitalista a la pandemia sanitaria. En realidad, estamos viviendo la mayor crisis capitalista de todos los tiempos.

Con la escalada de la especulación financiera, impulsada por la agudización de la crisis, todas las leyes del capitalismo se están tensionando a extremos nunca antes vistos. El capital ficticio mundial, que se estima en más de cuatro trillones de dólares, sigue aumentando, sobre todo porque se ha convertido en una parte integral de la formación de las ganancias y de la reproducción ampliada del capital.

La crisis golpeó a todos los países. Incluso a China, que representa lo más saludable del capitalismo mundial, pero enfrenta enormes contradicciones y burbujas financieras, que expresan esta crisis y que amenazan con desencadenar una crisis aún peor que todas las anteriores.

Este es el motor que impulsa a la clase dominante china a expandirse y convertir el país en en una potencia imperialista, controlando lo fundamental del mercado mundial. Este papel lo ocupa hoy el imperialismo norteamericano y, hasta el día de hoy, el mercado mundial nunca ha sufrido una división profunda excepto a través de grandes guerras.

La burguesía mundial se prepara para la guerra. En este camino, impone regímenes cada vez más duros e impulsa el fascismo. Se trata para ellos de sobrevivir, obtener ganancias a cualquier costo.

El papel de los verdaderos revolucionarios es organizarse para consolidar un núcleo capaz de dirigir la lucha de los trabajadores y pueblos oprimidos contra la burguesía y el capitalismo. El mundo avanza a grandes pasos hacia la confrontación abierta entre la burguesía mundial y los trabajadores.

“Reproduzca esta información, hágala circular por los medios a su alcance: a mano, a máquina, a mimeógrafo, oralmente. Mande copia a sus amigos; nueve de cada diez la estarán esperando. Millones quieren ser informados. El Terror se basa en la incomunicación. Rompa el aislamiento. Vuelva a sentir la satisfacción moral de un acto de libertad”. (Rodolfo Walsh)

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