PRIMERA LÍNEA REVOLUCIONARIA Y SU PROPUESTA AL PUEBLO DE CHILE (1)

PRIMERA LÍNEA REVOLUCIONARIA Y SU PROPUESTA AL PUEBLO DE CHILE (1)

Nuestra visión y propuestas para el nuevo Chile que tenemos que construir.
PRIMERA LÍNEA REVOLUCIONARIA

La memoria colectiva

Lxs chilenxs de abajo a veces tenemos mala memoria y por eso hemos dejado pasar por alto muchas cosas de nuestra historia a causa de este defecto.

Una de las cosas que debemos tener presente y que la memoria colectiva de nuestro pueblo la debe recordar y nunca borrar, como un ejercicio necesario para las futuras generaciones, es el origen y la autoría del golpe de Estado producido en Chile el año 1973.

Habitualmente, se habla de un golpe militar señalando de esta forma, a quienes efectivamente ejecutaron la acción armada ese martes 11 de septiembre y sostuvieron un largo período de brutal terrorismo de Estado.

Los responsables del golpe de Estado del 73

Nosotras y nosotros creemos que esa definición no es precisa. En Chile se desarrollaba en medio de un proceso de reformas, una encarnizada lucha entre la clase trabajadora y la clase propietaria de todo. Nuestra clase trabajadora había empezado a tener protagonismo y a construir por primera vez su propia historia. Junto a los obreros marchaban los campesinos, los pueblos originarios, los pobladores, las mujeres y un gran sector de estudiantes.

Del otro lado estaban los propietarios del poderío económico, las empresas extranjeras, los empresarios nacionales, los latifundistas, los especuladores y sin duda alguna, con un plan bien elaborado, lograron arrastrar a una importante franja de los sectores medios y a un sector obrero que tenía mejores ingresos que la gran masa trabajadora.

Las fuerzas armadas, eran unos institutos armados que habían sido formados y desarrollados por los que siempre habían tenido el poder, de tal forma que, si bien su composición era policlasista por su base, sus mandos completamente provenían de la burguesía. No eran neutrales.

Sin embargo, quienes desarrollan la idea del cambio violento de modelo económico social, no fueron exclusivamente las fuerzas armadas y sus mandos, por mucho que hayan venido de la burguesía y se hayan involucrado en el sangriento golpe de Estado.

El papel de los empresarios

Quienes propiciaron ese cambio violento de la sociedad, la cabeza política del golpe de Estado, fueron centralmente los empresarios y el imperialismo norteamericano con la CIA al frente de las acciones conspirativas, y gerentes de importantes empresas como la ITT. Ya todo eso ha quedado más que demostrado hasta por el propio Senado norteamericano en la investigación de Comité e Informe Church. 

La Confederación de la Producción y del Comercio (CPC), la Sociedad de Fomento Fabril (SOFOFA), la Cámara Nacional de Comercio, Servicios y Turismo, (CNC), la Sociedad Nacional de Agricultura (SNA) y la Sociedad Nacional de Minería, más un conjunto de empresas extranjeras, fueron quienes asumieron que, para elevar sus ganancias debían dar el salto hacia otro esquema capitalista, que luego sería conocido como neoliberalismo.

El modelo impuesto y sus objetivos más importantes

Estos cambios buscaban hacerse de las empresas más productivas del Estado, aprovechar las variadas materias primas que posee Chile y como si esto fuese poco, apropiarse de un patrimonio de los trabajadores en manos del Estado, como eran los dineros provenientes de las cotizaciones mensuales de las y los trabajadores destinados a las pensiones.

Este plan también implicaba limitar fuertemente la organización de la clase obrera, sus ingresos por concepto de salarios y la mayoría de sus derechos logrados en más de un siglo de lucha.

La democracia formal sólo la usan cuando les conviene

Estos empresarios entendieron claramente que esos cambios, no los podían hacer desde la democracia formal burguesa y su sistema de elecciones, ya que no contaban con la mayoría de la población. Si hubiesen tratado de implementar esas políticas por la vía “democrática electoral”, habrían provocado un fuerte y telúrico rechazo, ya que la mayoría popular apoyaba electoralmente a la Unidad Popular que gobernaba. En aquel escenario de fortalecimiento de los sectores populares, hubiera sido imposible de implementar pacíficamente un modelo que despoja a las y los trabajadores de la mayoría de sus derechos.

Eso fue lo que determinó decidirse por efectuar un golpe de Estado sanguinario. Tenían que hacer algo que acabara, con cualquier posibilidad de oposición a sus planes económicos, que venían siendo enarbolados por sus “cerebros económicos”, provenientes en su mayoría de la Escuela de Chicago.

Las fuerzas armadas en ese contexto, asumieron su papel como brazo ejecutor militar de estos empresarios que resultan ser la cabeza civil del golpe.

Ordenados así los elementos, nos va quedando claro que el golpe del 73, fue un golpe empresarial-militar ejecutado con las instituciones de esa democracia burguesa. Lo que siguió después del golpe, fue una dictadura empresarial-militar siendo los militares, la fuerza armada al servicio de la burguesía.

Las evidencias

Algunas de las evidencias de lo anterior, las podemos ver con claridad en cómo el sector empresarial ubicó a su gente en los sectores claves de la política y la economía.

Sus políticos conservadores y liberales se abocaron a elaborar una camisa de fuerza jurídico-política, que impidiera los cambios futuros al reordenamiento institucional y fue así que nace, el borrador de la Constitución del 80, de la mano de los ejecutivos del sector empresarial.

Sus expertos político-técnicos, se pusieron a trabajar en diseñar en cómo aplicar lo que se dio en llamar el “modelo neoliberal” en Chile, y cómo acumularían el capital que les permitiría su expansión vertiginosa. Este modelo elaborado en Estados Unidos y Gran Bretaña se usaría luego para ser implementado con sus variantes, en todo el mundo.

Las privatizaciones de las empresas más importantes, la eliminación del área social de la propiedad de los medios de producción, la nueva reprivatización de la tierra, más el manejo de los dineros públicos, fueron medidas ejecutadas directamente por la burguesía.

El capital para invertir y expandirse en todas aquellas áreas de su interés, llegaría de la mano del tristemente famoso “Plan Laboral” (implementado por José Piñera, hermano del actual ocupante de La Moneda) y de la privatización de los fondos de pensiones, hasta ese momento, en manos del Estado y que pasarían a manos de los empresarios.

Los genocidas y su papel

Paralelamente, ninguno de los genocidas que dieron y ejecutaron el golpe, se transformó en un gran empresario. Todos robaron e hicieron alguna fortuna. Algunos hasta tuvieron algunas empresas importantes, pero no fue un fenómeno generalizado y tampoco determinante sobre la propiedad de los medios de producción que quedaron en manos de los empresarios.

El papel reservado para los genocidas, fue solo de administradores del terrorismo de Estado, como sicarios de los empresarios que se cuidaron en todo momento, de no ensuciarse ellos mismos las manos para luego ofrecerse como alternativa de recambio.

El vergonzoso y triste papel de la Democracia Cristiana

Mientras, los representantes de los sectores medios, usados como justificadores políticos del golpe empresarial-militar, se quedaban con las manos vacías. Patricio Aylwin, Eduardo Frei y por ende la Democracia Cristiana, pasaron en muy corto tiempo de “tocaremos las puertas de los cuarteles”, a manifestar su “disidencia”, porque ellos no ocupaban ningún papel dentro del nuevo modelo y la Democracia Cristiana no estaba dispuesta a permitirlo. El modelo les gustaba. Era un sueño hecho realidad para ellos y el único problema era, que no tenían cuotas de poder en esa dictadura empresarial militar.

Así las cosas, es del todo obligatorio situar el papel de los empresarios en el golpe del 73 y decirlo con todas sus letras: la alta burguesía ideó junto con el imperialismo y la CIA el golpe de Estado, lo organizó, dirigió y moldeó de acuerdo a sus intereses. Es justo decir entonces que fue un golpe empresarial-militar. Pero también es necesario situar el papel de los partidos que, como la Democracia Cristiana, fueron fundamentales para perpetrar el golpe y luego sostener la dictadura empresarial-militar hasta el día de hoy.

¿Por qué es importante entender esta definición?

En primer lugar, porque sitúa claramente quién es el enemigo principal a enfrentar, quiénes son sus aliados y quiénes sus empleados sumisos a sus designios. Pero debemos dar una mirada aun al comportamiento de esos actores una vez consolidado el golpe de Estado.

La dictadura empresarial-militar se enfrentó a la crisis del 81. Esta crisis fue la que provocó un remezón en las clases trabajadoras y el inicio de una fuerte ofensiva en todos los planos, para recuperar algunos de sus derechos arrebatados a sangre y fuego.

Las movilizaciones subieron de tono y se desarrollaron formas avanzadas de oposición a la dictadura de los empresarios.

Había llegado la hora de hacer el recambio de gobierno. Ya todo el trabajo sucio estaba hecho, ya se habían implementado la mayoría de los cambios que la contrarrevolución pretendía en el plano político-jurídico y en el económico.

Cobran una vez más importancia, los sectores medios representados por la Democracia Cristiana, el Partido Radical y sectores renegados del socialismo. Ellos serían quienes salvarían al sistema amenazado por el impulso creciente de la movilización popular.

Surge así el Acuerdo Democrático, preámbulo de la Concertación de Partidos por la Democracia. Es éste el conglomerado encargado de llegar a cabo la transición que no fue otra cosa que la “normalización” del golpe de Estado y sus consecuencias.

Los gobiernos de la Concertación y Nueva Mayoría

Era necesario un gobierno civil para legitimar todo el entramado económico, social y político elaborado e implementado por la dictadura. En otras palabras, la Concertación fue la continuación ampliada del modelo de los empresarios.

Esos gobiernos ampliaron las privatizaciones, desarrollaron aún más el Estado contrainsurgente y aseguraron la impunidad para los verdaderos cerebros y directores del golpe de Estado.

Podemos afirmar sin temor a equivocarnos, que los gobiernos civiles que vinieron después de Pinochet, fueron la continuidad de la dictadura empresarial ahora en su versión civil.

Durante 30 años se aseguraron la alternancia en el poder, así como las ganancias económicas, mientras todas y todos los chilenos, éramos convocados cada cuatro años solo a ratificar que fracción de los empresarios se quedaban con las mayores ganancias.

Crearon la ilusión de un país desarrollado, a partir de los ingresos de las y los trabajadores que acumularon más de 200 mil millones de dólares en el sistema de pensiones, los cuales estaban y están a disposición de los empresarios para invertir y especular. Total, las ganancias son de ellos en caso las hubiera, mientras las pérdidas son de las y los trabajadores, tal como está ocurriendo en las últimas semanas que hemos perdido cerca del 13 % de todos nuestros ahorros previsionales.

Los empresarios crearon no solo la ilusión del recambio de gobierno, sino que propiciaron el surgimiento de nuevas agrupaciones políticas, sustentadas en el cada vez mayor nivel de rechazo de la ciudadanía a este “modelo”. Pero al propiciar la organización de segmentos descontentos de su propia clase social, se aseguraron contar con una oposición sumisa que puede cuestionar algunas medidas de gobierno, pero que defenderá a ultranza el sistema capitalista de explotación y el modelo de desigualdad, prometiendo solo y únicamente, algunas mejoras. Alguna mejor distribución de las sobras de los empresarios y especuladores.

La composición de la oposición política prosistema, demuestra una y otra vez, cuál es realmente el interés de estos señores que posan hasta de “izquierdistas”, pero los porfiados hechos han terminado por mostrar muy claro, que cuando está en peligro el sistema capitalista y el modelo aplicado en Chile, corren presurosos a salvar ese esquema que tarde o temprano, los dejará llegar al gobierno para recibir su tajada de la torta aún más grande de la que reciben hoy.

Recordemos que muchos de los que hoy son parlamentarios, surgieron como líderes de las anteriores protestas, por la educación gratuita y de calidad y contra las AFP´S, siendo expuestos y levantados como grandes líderes alternativos, de tal forma que pudieron levantar hasta partidos políticos sobre la ilusión de la gente, cuando en realidad fueron cooptados por el poder de la clase dominante, para cumplir el penoso papel de contención de las demandas populares y legitimar con su firma más y más leyes represivas. Total, después de hacerlo, salen a pedir disculpas como si se tratase de niños de cinco años que no saben lo que hacen.

El Parlamento

Si miramos el Parlamento y su labor en estos años, vamos a encontrar cerca de 300 leyes de carácter represivo o de limitación de derechos, auspiciadas y aceptadas por todas las bancadas políticas, sin hacerle asco a la virtual declaración de guerra al pueblo Mapuche, militarizando el territorio y con una sangría creciente de nuestras hermanas y hermanos del pueblo donde nació el gran guerrero Lautaro.

Este poder del Estado, actúa como un amortiguador y atomizador de los reclamos de la gente y en erigirse, como el ente encargado de desarmar cualquier iniciativa que se le escape del control político.

Poder Judicial: impunidad para los ricos

El Poder Judicial por otra parte, no se quedó atrás en su labor de reafirmar y legitimar el origen del golpe de Estado y de darle sustento al nuevo orden represivo.

Pasamos de la declaración de “los desaparecidos me tienen curco” del presidente de la Corte Suprema, a la colusión con los narcos y al castigo a juezas y jueces que han mostrado siquiera, un mínimo de independencia frente al poder empresarial hecho poder político.

La última actuación de la octava sala de la Corte de Apelaciones, al liberar a un número elevado de criminales de lesa humanidad, no hace otra cosa que sintonizar con los anhelos del gobierno de conceder un indulto, para toda esa sarta de sicarios al servicio de la burguesía, frente al silencio de parlamentarios y partidos que se dicen “defensores” de los derechos humanos.

Los medios de comunicación cuyos dueños son justamente los empresarios, son los encargados de distraer, mentir, engañar y estigmatizar a quien se oponga a la dominación reinante. Son medios de la clase precisamente autora del golpe de Estado y de continuar con la dictadura empresarial hasta hoy.

La Rebelión de los marginados

El 18 de octubre culminó un largo y difícil camino de acumulación de fuerzas de los sectores populares. Los estudiantes en aquella ocasión, fueron el detonante de una situación largamente retardada, justamente por la actuación de políticos y dirigentes traidores. El pueblo se echó a la calle y rebasó todas las barreras que le ponían supuestos liderazgos desde sus asientos con sueldos sobre los 20 millones de pesos mensuales.

A este gran estallido social, se le ha dado a llamar “Revuelta” y nosotras y nosotros, creemos que nada más lejos de la verdad. Las protestas de los estudiantes fueron organizadas, contaron con un plan y una agitación creciente, la ciudadanía cansada de más de 47 años de dictadura empresarial se lanzó a la protesta, pero no desorganizadamente como se ha pretendido imponer como versión oficial.

En el seno del pueblo existen cientos, sino miles de organizaciones de resistencia en los más diversos ámbitos. Organizaciones invisibilizadas en su trabajo cotidiano, en sus reclamos y en sus niveles de movilización. Solo recordemos las enormes marchas por la educación gratuita de más de 200 mil personas y otras muchas manifestaciones del descontento social.

La movilización novedosa de “Evadir, no pagar, otra forma de luchar”, no sólo cautivó la atención de las chilenas y chilenos, sino que le dio un derrotero claro a la gente que se trataba de una Rebelión y una Rebelión además atiborrada de propuestas.

Cada sector social levantó sus ideas, sus reclamos, sus reivindicaciones; la gente en medio de la Rebelión elevó mucho más su organización social y política, levantando en pocos días la síntesis del movimiento. Había que terminar con el régimen político, económico y social rompiendo el andamiaje jurídico que lo ampara, era necesaria una nueva Constitución que contemplara los cambios que los diversos sectores proponían. Eso no es lógicamente una revuelta, que por lo general no tiene objetivos. Esta es una Rebelión frente al sistema, que se plantea radicales objetivos, aunque aún no plantee cambios revolucionarios.

El nivel de organización, elaboración y propuestas políticas, económicas, culturales, étnicas, ambientales, de género, jurídicas y hasta territoriales, la alejan de una simple y mera revuelta y la convierten en una Rebelión gigante contra el sistema y modelo capitalista en Chile.

El salvavidas del régimen se llamó “Acuerdo por la Paz”

La Rebelión provocó que el régimen hiciera agua por los cuatro costados. Los empresarios se movilizaron mientras el gobierno tenía que recurrir una vez más, a sus fuerzas armadas para contener la protesta imparable del pueblo; decretar el estado de emergencia y el toque de queda.

En medio de ese escenario de Rebelión, el gobierno auspicia un acuerdo de los partidos políticos del sistema con miras a salvar lo fundamental, reformando el sistema, pero manteniendo todo exactamente igual.

Ese acuerdo contempla un plebiscito, una posible Convención Constituyente y la redacción de una Constitución hecha por los convencionales elegidos casi en su totalidad, bajo el auspicio de los partidos políticos del sistema.

Pero cabe la pregunta: ¿Quién los autorizó a ellos para alcanzar un acuerdo sin consultar con el movimiento social que encabezaba la protesta?

La respuesta es más que obvia: fueron los empresarios por medio de la boca y acción de Piñera. Una vez más al igual que en 1986, cuando la dictadura estaba contra las cuerdas, los empresarios recurren a su carta debajo de la manga para salvar su sistema y meter una gran cuña en el movimiento social por medio de los partidos políticos del sistema.

De todas formas, a pesar de la brutal represión desarrollada por los cuerpos militares y policiales, la Rebelión siguió su curso aún en ese escenario y no descansó durante el verano.

La crisis capitalista mundial

Pero la situación en Chile tenía y tiene un escenario mucho más amplio del cuál no podemos prescindir: la más grande crisis del sistema capitalista de toda su historia, que venía larvadamente creciendo desde el mismo 2008.

Las tasas de ganancia de la gran burguesía imperialista habían descendido brutalmente y los capitales especulativos, empezaban hacer agua en todas partes como señal del fracaso del sistema. Se hacía necesario una vez más, hacer un rescate masivo de las empresas privadas con capitales apropiados de todos los ciudadanos de los países y eso no iba a gustar a nadie.

El capitalismo tenía que recurrir cada vez más radicalmente, a medidas de fuerza para someter a los pueblos y realizar su gran rescate económico financiero a los empresarios privados. ¿Le suena parecido a Chile?

Cientos de miles de millones de dólares y euros propiedad de los pueblos, pasarán a manos privadas en todo el mundo por medio de los rescates financieros, que están realizando los gobiernos, pero además rebajando salarios, quitando jubilaciones, realizando despidos masivos y quitando más y más derechos laborales.

Es en ese escenario que debemos ubicar la crisis en Chile para no perdernos. La sentencia que se desprende de esto es que el capitalismo fracasó en todo el mundo y eso lo vuelve mucho más peligroso y agresivo. Para contener la lucha de los pueblos, va a recurrir a todo su poderío de fuerza militar y policial y echar mano de sus recursos híbridos como los partidos disfrazados de “progresistas”.

La pandemia mundial

A esta altura del desarrollo de la pandemia ocasionada por este nuevo coronavirus, no hay evidencia clara con respecto a que la morbilidad y la mortalidad de esta infección sea mayor en comparación con otras enfermedades, aunque sí tiene una gran velocidad de difusión.

Patologías como la gripe y las neumonías, el paludismo, el SIDA y otras enfermedades infecciosas, enfermedades crónicas como las cardiovasculares y cerebrovasculares, la diabetes, la obesidad, enfermedades debidas al hambre y la desnutrición crónica, la diarrea y la deshidratación infantil, enfermedades profesionales y los llamados accidentes de trabajo – verdaderas endemias que son asesinatos laborales – afectan a centenares de millones de personas, matan o incapacitan anualmente a varios millones en todo el mundo, y no obstante jamás han tenido la atención global que se le ha dado al COVID-19.

Es más que obvio que detrás de esta situación se esconde otro gran objetivo. Aún no tenemos evidencia para saber si el nuevo coronavirus fue elaborado como arma biológica y diseminado intencionalmente, o si se trató de una mutación como resultado de la alteración del hábitat de animales (que son su reservorio) invadidos por la irracionalidad del avance capitalista sobre áreas rurales. Pero si sabemos para qué se está usando en la mayor parte del mundo.

Ante la necesidad de tomar medidas radicales que les ayude a salvar su economía, los empresarios dueños del mundo, están usando la alarma mundial inmoral e indebidamente para ejecutar medidas sumamente antipopulares en diversos ámbitos, para experimentar la ejecución de un control social global, mediante la famosa cuarentena colectiva obligatoria denominada perversamente “aislamiento social”. En este escenario justifican las medidas de salvataje – verdaderos ensayos contrainsurgentes a escala masiva – a costa de las clases trabajadoras. Terror sanitario que disfraza una nueva forma de terrorismo de Estado.

Chile no escapa a esa lógica. Piñera y el nazi que tiene de ministro de Salud, hacen todo lo posible para restringir la movilización social decretando hasta toque de queda. Pero a la hora de decretar cuarentena total para cuidar la salud de las y los trabajadores dicen, que NO es necesario.

Segmentan comunas enteras, sacan dinero del Estado para entregarlo a sus amigos y parientes, mienten y manejan la información con respecto al desarrollo de la pandemia.

Ya la epidemia ha servido para que el Estado, destine cerca de 20 mil millones de dólares para el rescate de la empresa privada.

Casi todas las medidas que se toman, apuntan a sacarles el dinero a todas y todos los chilenos para prestarlo a la banca privada a un 0.5% de interés y que esta banca, vaya y con ese dinero que no le pertenece, le preste a los ciudadanos ese mismo dinero a un interés sobre el 20 % de interés. Negocio redondo.

En este mismo cuadro, las AFP´S dan por perdido unos 27 mil millones de dólares de los fondos de pensiones y con seguridad ellas como empresas generarán ganancias de aquí a fin de año.

Una serie de empresas han despedido trabajadores o han hecho que firmen un nuevo contrato de trabajo, que lesiona sus derechos y ya el inefable ministro de Economía, anuncia que ya nada será como antes, frente la caída de la economía en un estimado 4%. El mismo ministro ha dicho que la cesantía puede llegar al 20% y que la recesión será brutal.

En este cuadro, es muy obvio que el descontento social avanzará y la única manera de detener los reclamos del pueblo, es con una mayor represión amparada ahora bajo el barniz de la emergencia sanitaria que impediría la movilización social.

El gobierno, además, ha usado la pandemia para desarrollar su plan de liberar a los criminales de lesa humanidad, y así cerrar el capítulo de los derechos humanos, con total impunidad para los sicarios a sueldo de los empresarios que desarrollaron el terrorismo de Estado.

Nuestro aporte ante la actual situación

En primer lugar, creemos que es una ocasión propicia para aclarar algo básico. Nosotras y nosotros somos una organización política revolucionaria que surge en medio de la Rebelión Popular que se inicia en octubre. Nuestro nombre viene de donde hemos desarrollado preferentemente nuestro accionar, peleando metro a metro con la represión junto a miles de chilenas y chilenos.

En ningún caso queremos decir que representamos a toda la Primera Línea que surge en todo Chile y que, como gran movimiento político social, tiene distintas visiones, expresiones y formas de organizarse.

Mantenemos infinito respeto por todas y todos nuestros hermanxs, que han arriesgado su salud y su vida enfrentando la criminal represión de la dictadura de los empresarios y que legítimamente, pueden tener ideas diferentes de las nuestras.

Lo valioso del actual movimiento de Rebelión del pueblo chileno, radica justamente en su diversidad, amplitud, originalidad e independencia de los partidos políticos del sistema. Nadie se puede atribuir la vocería de Primera Línea y deben ser respetadas todas sus expresiones con humildad, sencillez y con sentido de solidaridad y hermandad en la lucha.

Nadie debe soltar la mano de nadie, porque en Primera Línea es el mismo pueblo quien se expresa y avanza en medio de sus dificultades. Nosotras y nosotros, saludamos todas y cada una de las expresiones de Primera Línea, porque estamos firmemente convencidxs que Primera Línea, en definitiva, somos todas y todos.

A lo largo de la historia de Chile, han existido desde siempre, hermanas y hermanos en Primera Línea. Desde las primeras mutuales y mancomunales y ayuda de Socorro Mutuo de la clase obrera.

Seria largo y tedioso enumerar todos los ejemplos de quienes se han puesto a la cabeza, defendiendo los derechos del pueblo y enfrentando en Primera Línea la política represiva del sistema. Pero en ellas y ellos, encontramos una línea conductora que nos alienta y alimenta con sus ejemplos. Todos esos ejemplos, no son propiedad de nadie en particular, porque ya le pertenecen al pueblo en su conjunto. Por tanto, desde aquí les decimos a las mujeres y hombres de nuestra patria que resisten y luchan contra el sistema capitalista: Todas y todos somos Primera Línea.

Nuestro nombre lo tomamos de lo que hemos sido, somos y seremos: ¡Primera Línea Revolucionaria!

El escenario ideal de la dictadura empresarial

De la actual situación, planteamos que puede nacer sin duda un mundo distinto.

El capitalismo se está reinventando a sí mismo frente a la inminente pérdida de la hegemonía de uno de los ejes imperialistas actuales. El capitalismo está en crisis, quizás la más grande de su historia, pero eso no quiere decir que va a desaparecer o que será un poder débil de enfrentar.

En este mismo momento, estamos asistiendo a la etapa de preparación de los escenarios futuros y por las señales que entrega la situación objetiva, creemos que Estados Unidos concentrará sus baterías sobre América Latina y el Caribe.

Se volverá mucho más agresivo el imperialismo, tal como lo demuestran sus actuaciones en Brasil, Bolivia, Colombia, Ecuador, Venezuela y Chile, promoviendo y fortaleciendo gobiernos títeres que desarrollen una fuerte capacidad de represión y con Estados nacionales sometidos a su poder.

Tal como sabiamente lo planteó el Che Guevara: “Las burguesías autóctonas han perdido toda su capacidad de oposición al imperialismo – si alguna vez la tuvieron – y solo forman su furgón de cola”. Esto se ratifica en la actualidad.

Habrá más crisis, más desempleo, más salarios bajos y más rebeldía. Los gobiernos van a responder con la receta que ya saben de memoria: explotación, represión y muerte.

En Chile en forma particular, se plantea un plebiscito para octubre, creemos que la burguesía y sus partidos tanto dentro como fuera del gobierno se la jugarán a fondo para que se realice con algunas reservas y acomodos. Públicamente han planteado por medio de sus voceros la inconveniencia de la realización del plebiscito en octubre y redefinir su fecha de su celebración. Esa última postura es solo un cálculo político para acelerar aún más la incorporación a un pacto secreto para salvar el sistema.

La paralización social (porque no es cuarentena de prevención), la van a mantener por unos meses más tratando de dejar en este tiempo todo amarrado de la agenda del actual gobierno.

Nos referimos a:

  • Baja de salarios y pérdida de derechos laborales.
  • Rescate económico financiero para los empresarios privados.
  • Cambios cosméticos al sistema de pensiones. 
  • Fortalecimiento de la capacidad represiva de los organismos armados.
  • Legislación aún más represiva.
  • Fortalecimiento de la imagen de Piñera.
  • Impunidad para los genocidas.
  • Desarme de la Rebelión Popular.
  • Realización de plebiscito.
  • Negociación sobre la nueva Constitución.

Esos son a nuestro juicio los elementos del plan del actual gobierno, son los temas que se verán expresados en el próximo escenario post cuarentena.

Es evidente que estos no serán los únicos temas, ni las únicas maniobras desde el gobierno y desde la dictadura de los empresarios, pero creemos que esos serán los elementos fundamentales.

Tal como afirmamos más arriba, en Chile se incrementará la cesantía y sufriremos una nueva precarización del trabajo. No solo los sueldos y salarios se verán afectados. La disminución en este tiempo de los seguros de cesantía, traerá también nuevos sufrimientos a la clase obrera y las pérdidas de los fondos de pensiones, verán afectadas las futuras jubilaciones. La quimera sobre la ascensión social a clase media y de la clase obrera, se romperá dramáticamente y se incrementará el número de pobres.

La finalización del gobierno actual, coincide en forma precisa con el término del trabajo de los convencionales elegidos para redactar la nueva Constitución. Piñera buscará ser él, quien promulgue la nueva Constitución y será esta misma casta política que ha sostenido el sistema durante 30 años, los que se presentarán como héroes a los ojos de la ciudadanía por entregar la nueva Constitución. Se le presentará a las personas que ese fue su logro, su triunfo producto de la lucha y que con ello la gente ganó, pero en realidad, la alegría tampoco habrá llegado.

La nueva Constitución se pretenderá promulgarla justamente coincidiendo con la nueva elección para presidente y un nuevo escenario electoral se abrirá en Chile. El reordenamiento de fuerzas traerá nuevas alianzas entre las fuerzas políticas. Como en una elección la gente solo es convocada a votar por los candidatos en pugna, los políticos aspiran que ése sea el fin de toda la agitación social. Ese es el plan político del sistema, medidas más o medidas menos.

La derecha más dura, tratará de presentar un candidato de “principios” que defienda sus intereses, ya que saben que no tienen ninguna posibilidad de ser gobierno. Seguramente veremos una alianza entre la UDI y Evopóli, buscando asentar aún más el fascismo.

La Democracia Cristiana, muy posiblemente se mueva un poco más a la derecha y busque una oportuna alianza con Renovación Nacional (partido del que solo están separados por el nombre) y alguna otra fuerza desprendida de la ex Concertación.

El progresismo mal llamado de izquierda, tendrá su momento y es posible que, entre el Frente Amplio, el Partido Socialista y el radicalismo, surja una alianza que asegure un nuevo gobierno que sostenga el mismo sistema de explotación de los empresarios, pero con nuevos rostros.

Todo este escenario, se verá refrendado por lo que ya han anunciado algunos voceros de la derecha. Se buscará un “pacto social” convocado por Piñera al cual concurrirán de buena gana, los ex presidentes de la Concertación y Nueva Mayoría como son Lagos, Frei y Bachelet. Este pacto que se viene cocinando desde el mismo 18 de octubre, buscará amarrar al pueblo para que acepte sin protestar las medidas anti populares que pretenden imponer para que seamos todas y todos nosotros, quien pague la crisis de un sistema caduco basado en la explotación, el hambre y la miseria de millones para que unas decenas vivan como reyes.

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2 comentarios en «PRIMERA LÍNEA REVOLUCIONARIA Y SU PROPUESTA AL PUEBLO DE CHILE (1)»

  1. Suscribo plenamente y en su totalidad lo expresado aquí, aunque no concuerdo en una o dos afirmaciones, pero aún sin saber quién es el autor, debiera saberse.

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    • Gracias por tomarte el tiempo de leerlo, en cuanto a el autor, no hay autor único, el documento se hizo entre todas las personas que formamos parte de la Primera Linea Revolucionaria, darle un rostro seria politizarlo, lo publicamos con el fin de crear un espacio para el debate y la construcción, donde todas las personas que quieran empezar a construir un Chile diferente puedan aportar, creemos que estan sintetizados los puntos que componen las demandas sociales por las cuales salimos a la calle, sin embargo aun falta un largo camino y el aporte de muchas más personas, la construccion es colectiva.

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