DEL REPUDIO POPULAR EXPRESADO EL 25 DE OCTUBRE CONTRA EL SISTEMA, A LA ASAMBLEA CONSTITUYENTE DEL PUEBLO.

¿QUÉ HACER PARA QUE EL RESULTADO DEL 25 DE OCTUBRE NO SEA UNA NUEVA TRAMPA?

No existe ni existirá ninguna posibilidad que la clase trabajadora y los sectores populares, tengamos un peso real dentro de tal Convención Constitucional
PRIMERA LÍNEA REVOLUCIONARIA

Después de casi un mes de la contundente victoria plebiscitaria del Apruebo, Primera Línea Revolucionaria, ha decidido pronunciarse sobre el panorama político actual y entregar su visión sobre los escenarios futuros que se avecinan.

En primer lugar, hasta el día de hoy, se mantienen varias miradas para lo que ocurrió el 25 de octubre. Sobre estas miradas también queremos pronunciarnos.

Para la mayoría se trató de un fuerte y formidable rechazo de la ciudadanía a la Constitución de Pinochet. El 80% se pronunció contra ese esperpento jurídico político que pretendía ser una constitución. Esta mayoría que sostiene esta visión, no deja de tener razón. Pero creemos que no debemos pasar por alto elementos de vital importancia.

En ese orden de ideas, es necesario señalar que la dictadura, al terminar su mandato, negoció con la oposición de aquel tiempo, un conjunto de reformas constitucionales que permitieran dar una apariencia “democrática” a dicha constitución. Y aquí ya surge el primer elemento: la Constitución deja de ser netamente de la dictadura y pasa en realidad a una constitución consensuada con la que para ese entonces era la “oposición”.

El texto original de tal Constitución contenía 120 artículos y 29 disposiciones transitorias. Tras la reforma de 2005, se autorizó a fijar su texto refundido, coordinado y sistematizado mediante un Decreto Supremo, el cual fue firmado por el presidente Ricardo Lagos y sus ministros de Estado, conteniendo 129 artículos y 20 disposiciones transitorias

Hasta octubre de 2020 ha sido reformada 52 veces (incluyendo una ley interpretativa de 1992), ​ siendo modificados 257 artículos en total. Fue reformada una vez en 1989, ​ dos veces en 1991, una en 1994, una en 1996,​ tres veces en 1997, ​ cuatro veces en 1999, ​ dos veces en 2000, ​ una en 2001, ​ una en 2003, una en 2005, ​ dos veces en 2007, una en 2008, cinco veces en 2009, una en 2010, tres veces en 2011, dos veces en 2012, una en 2013, dos veces en 2014, tres veces en 2015, dos veces en 2017, una en 2018, una en 2019 y ocho veces en 2020.

A octubre de 2020, esta Constitución posee 147 artículos y 42 disposiciones transitorias.

De este pequeño resumen surge otro elemento a resaltar: esta Constitución es una combinación de elementos de la dictadura cívico militar y de la coalición que antes fue oposición y luego ha sido gobierno mayoritariamente durante 30 años.

La conclusión anterior, nos lleva directamente entonces al proceso de negociación que nos condujo al 25 de octubre y sus resultados previsibles.

El acuerdo firmado el 15 de noviembre con la intención de contener la Rebelión y desviar sus energías, incluyó una negociación que involucró a las Fuerzas Armadas, al gobierno (que fue quien presento tal propuesta), y a la absoluta mayoría de las fuerzas políticas que tienen representación parlamentaria. Además de contar con la opinión y la aprobación de la mayoría del empresariado reunido en diversas agrupaciones gremiales.

De tal forma que el Pacto del 15 de noviembre, está conformado por los mismos sectores que han gobernado el país durante los últimos 30 años y que, además, son los mismos que han reformado la Constitución de Pinochet 52 veces.

El tenor del acuerdo y la posterior convocatoria a un plebiscito, donde se dejaba en realidad, una única posibilidad para la mayoría de la ciudadanía que ya se había expresado en las calles por una Asamblea Constituyente, encierra el convencimiento del duopolio en el poder, que es necesario realizar otra “gran reforma” al texto constitucional, pero ahora presentado como un cambio total y la inauguración de una nueva Constitución, cuando en realidad no será así.

Este convencimiento al que aludimos, se expresa en la manifiesta votación por el Apruebo de un gran sector de la derecha, de los personeros del gobierno y con el beneplácito de los mandos de las Fuerzas Armadas y los empresarios.

La Convención Constitucional votada y aprobada el 25 de octubre encierra el escenario preciso para establecer una nueva gran negociación entre los diferentes sectores de la burguesía criolla y establecer un nuevo pacto social, en torno a repartirse el poder real sobre la economía y el control político militar como clase dominante sobre la clase trabajadora y las y los explotados de la ciudad y el campo.

No existe ni existirá ninguna posibilidad que la clase trabajadora y los sectores populares, tengamos un peso real dentro de tal Convención Constitucional. Eso ha quedado de manifiesto en todas las trabas que ha puesto el parlamento para la participación de los sectores que no militen en los partidos del duopolio, o que no tengan representación parlamentaria. Podrán dejar un resquicio, que de la apariencia de mayor participación ciudadana, pero nada más.

El resultado previsible de aprobación del “nuevo” texto constitucional, más allá de cual sea su contenido, asegura una base de respaldo de “masas” al nuevo pacto social para la explotación de las clases trabajadoras del campo y de la ciudad.  En base a esto cabe formularse la pregunta totalmente necesaria: ¿Quién ganó el 25 de octubre en el plebiscito?

  Desde la Primera Línea Revolucionaria proponemos no renunciar a la aspiración de una Asamblea Popular Constituyente, convirtiendo el pronunciamiento electoral del 25 de octubre en fuerza política que la energía de la Rebelión del 18 de octubre demostró en las calles tantas veces. En ese sentido, vamos a proponer en los próximos días, un conjunto de iniciativas para ser consideradas por el conjunto del movimiento popular para potenciar la lucha contra el sistema de los empresarios, que han organizado una perfecta dictadura camuflada bajo un disfraz de democracia formal.

“Reproduzca esta información, hágala circular por los medios a su alcance: a mano, a máquina, a mimeógrafo, oralmente. Mande copia a sus amigos; nueve de cada diez la estarán esperando. Millones quieren ser informados. El Terror se basa en la incomunicación. Rompa el aislamiento. Vuelva a sentir la satisfacción moral de un acto de libertad”. (Rodolfo Walsh)

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1 comentario en «¿QUÉ HACER PARA QUE EL RESULTADO DEL 25 DE OCTUBRE NO SEA UNA NUEVA TRAMPA?»

  1. Companheros, creo que la denominación deberá ser cambiada si es que se quiere mantener la línea revolucionaria. El PC, la Surda y demás sectores cercanos a la Concerta, llaman a una Asamblea Popular Constituyente para desbordar al Convención Constitucional. Las burocracias del colegio de profes, la Anef y el sintec llaman también a esto. Y siempre se hace denunciando la “constitución pinochestista” (justamente lo contrario a lo que defiende su propio artículo).

    https://werkenrojo.cl/a-levantar-la-asamblea-popular-constituyente-por-todo-chile/

    Una línea independiente y revolucionaria que busque arrastre de masas debiera cambiar la denominación del horizonte estratégico, no hablar también de Asamblea popular constituyente. Si no queremos que las distintas variantes de la concertación nos hegemonicen, deberíamos llamar a una asamblea de trabajadores, asamblea obrera, asamblea de clase, asamblea clasista o algo por el estilo.

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