El capitalismo le declaró la guerra total a las y los trabajadores.

El capitalismo le declaró la guerra total a las y los trabajadores.

La primera pregunta que surge es ¿quién paga la cuenta? Como ya se ve, serán las y los trabajadores de todo el mundo, pero fundamentalmente de América Latina

La primera pregunta que surge es ¿quién paga la cuenta? Como ya se ve, serán las y los trabajadores de todo el mundo, pero fundamentalmente de América Latina

Especial para Primera Línea Revolucionaria, Alejandro Acosta *

Los rescates económicos y financieros hacia las grandes empresas, los sistemas bancarios privados y los sectores especulativos por parte de los Estados, en las últimas semanas, han sido por lo menos cinco veces mayores que los rescates de la crisis del 2007-2009. El ejemplo más obsceno ha sido el método “helicóptero” que está siendo usado en los Estados Unidos y Europa principalmente, aunque no únicamente.

El Método, consiste en forma más o menos resumida, en la siguiente operación. El Tesoro emite títulos de la deuda pública que son repasados para los llamados “primary dealers” (negociadores primarios), que son una docena de grandes bancos en Estados Unidos. Éstos los venden al llamado mercado secundario, y por eso reciben en torno a los 2% del valor negociado como operación en una típica maniobra de “carry trade” (simple cambio de manos). Una vez en el mercado secundario, esos títulos alimentan principalmente el mercado de derivados financieros, el corazón de la especulación financiera.

¿Pero que son los derivados financieros? Los derivados financieros son contratos que basan su valor en un activo subyacente. En ellos, el vendedor del contrato no tiene que poseer obligatoriamente el activo, sino que puede darle el dinero necesario al comprador para que éste lo adquiera o bien, darle al comprador otro contrato derivado.

Estos derivados financieros se usan para cubrir inversiones y para especular. De este modo, si un operador desea especular sobre un derivado, podrá obtener ganancias si el precio de su compra es menor que el precio del activo subyacente.

Cuando esas operaciones generan pérdidas para los grandes especuladores financieros, la Reserva Federal los vuelve a comprar. La previsión es que hasta el final de este año la Reserva Federal detenga dos tercios del total de los títulos de la deuda pública federal en Estados Unidos.

A partir de 2013, el porcentaje de propiedad mínimo que los bancos debían tener para hacer préstamos, era del 3%. Ahora todos los títulos podridos de esos bancos, que hayan sido comprados por la Reserva Federal podrán ser descontados de ese porcentaje.

Las tasas de crecimiento promedio de la economía mundial han ido disminuyendo de casi 5% en los años de 1960 para menos de 2,5% en la actualidad. Las tasas de ganancias medias de los monopolios han caído drásticamente desde el año 2012 mientras el endeudamiento ha aumentado exponencialmente.

El endeudamiento mundial pasó de US$ 135 billones en 2008 para más de US$ 280 billones. El volumen de capital ficticio solo en derivados financieros suma entre US$ 700 billones (según el BIS, Bank of International Settlements, el banco central de los bancos centrales) y US$ 4 trillones (según otras fuentes) frente a un PIB mundial de US$ 75 billones que ya es bastante parasitario.

La política de crisis para contener la crisis capitalista

Si tomamos en cuenta la situación anteriormente descrita, la crisis sanitaria del Coronavirus, representa un componente de la política del gran capital para contener la mayor crisis capitalista mundial de los últimos 500 años por medio de una tercera ola de “neoliberalismo”.

Pero no se trata solo de usar componentes económicos o políticos para solucionar la crisis. Se trata de una política integral que tiene en su centro, una política militar que ahora busca imponer la versión “neoliberal” de la sangrienta dictadura encabezada por el General chileno, Augusto Pinochet. ¿Por qué? Porque es preciso pagar las cuentas del nuevo rescate del gran capital a nivel global y serán una vez más las y los trabajadores.

Un componente fundamental de esa política, es la drástica reducción de los salarios y la destrucción de los programas sociales en todo el mundo y ante las pérdidas, por la paralización de la economía mundial durante meses, los monopolios han corrido para apropiarse de los activos desvalorizados. Operación que también han imitado los chinos.

La dominación mundial del dólar, se ha visto afectada en la lucha por el control del mercado mundial, con los chinos y rusos. A parte de la baja del precio del petróleo, hubo en marzo el lanzamiento de los Contratos a Futuro de petróleo en yuanes convertibles en oro.

En los países donde el Coronavirus crece más rápidamente, como en los Estados Unidos, es donde los rescates del gran capital son más obscenos y donde acontecen con mayor amplitud, poniendo de manifiesto la relación entre la crisis económica y la crisis sanitaria tan necesaria para el capital.

La vacuna contra el Coronavirus aún no existe y hay una corrida para controlar ese mercado; mientras casi todos los sectores de la economía mundial han entrado en fuerte crisis, con la excepción del complejo industrial militar, los laboratorios se han visto valorizados como nunca. La supeditación de las políticas sanitarias a las políticas militares como el método principal para controlar la crisis son evidentes.

Varios gobiernos hablan de usar la nanotecnología para inyectar microchips en el cuerpo de los seres humanos, para controlar la epidemia. Samsung ha desarrollado microchips que son menos de tres veces menores que el cuerpo del Coronavirus. Lo que se podrá controlar y hacer a partir de los chips a partir de vacunas obligatorias son infinitas; es la iniciativa autodenominada ID2020 (id2020.org), controlada por los súper ricos.

¿Quién paga la cuenta?

La primera pregunta que surge es ¿quién paga la cuenta? Como ya se ve, serán las y los trabajadores de todo el mundo, pero fundamentalmente de América Latina, porque se trata de la región que ha sido el patio trasero del imperialismo norteamericano, la principal potencia mundial, en los últimos 200 años.

Para atacar a las masas, se hace necesaria la escalada de la violencia por causa de la brutalidad de los ataques, que incluye la reducción de los salarios en varias veces, el fin de los programas sociales, de la salud y educación públicas; de la financiación de las jubilaciones; la entrega de las empresas públicas y los recursos naturales a cambio de prácticamente nada. Con el fin de aumentar el saqueo de la región por medio de métodos parasitarios.

Recientemente, el Almirante responsable por el SouthCom, el Comando Sur del Pentágono, le dijo a Jair Bolsonaro en su reciente visita a los Estados Unidos que “una de las prioridades, será aumentar la militarización de la región a partir del Brasil”.

El uso de métodos de guerra civil queda evidente. El coronavirus es parte de esa política de guerra civil para rescatar al gran capital en crisis y contener las protestas sociales y la revolución que se venía en el horizonte tal como lo demuestran los levantamientos en varias regiones del mundo, destacando Francia en el corazón de Europa y la Rebelión Popular en Chile.

La disputa por el control del mercado mundial pasó a primer término debido al aumento de la crisis; tiene como componentes principales el aumento de las contradicciones entre el imperialismo norteamericano y el bloque encabezado por China-Rusia, y la necesidad de neutralizar a los imperialistas europeos, al Japón y a potencias regionales como la India.

América Latina en la mira

En Brasil, el Banco Central entregó R$ 1,2 billones (casi el presupuesto público federal de un año) para rescatar a los grandes bancos, con la posibilidad de comprar directamente títulos de la especulación financiera hasta en el exterior; con ese objetivo tramita en el Congreso la PEC (Propuesta de Enmienda Constitucional) 10-2020, que en la Cámara de Diputados, fue aprobada con apenas un voto en contra, lo que reafirma el control total sobre la “izquierda progresista” vendida al imperialismo.

No es difícil imaginarse cual será el futuro de las reservas soberanas que hoy suman US$ 345 mil millones, de los cuales 80% están aplicados en títulos públicos norte-americanos. La Medida Provisoria 936 retira derechos al trabajo fundamentales y autoriza la reducción de salarios de hasta el 70%, con la posibilidad de suspender los contratos de trabajo.

En Argentina, el presidente Alberto Fernández busca suspender los pagos al FMI (Fondo Monetario Internacional) durante el período de la crisis sanitaria, con la contrapartida de pagar intereses mayores. No es difícil imaginarse cual será la cuenta que vendrá después.

En Chile, el gobierno de Sebastián Piñera, ya le entregó a los bancos US$ 8 mil millones para ser direccionados a préstamos a la Pymes (Pequeñas y Medianas Empresas). El descuento a los trabajadores por concepto de AFP (fondos de pensión) pasó del 12,7% para el 17% y las ISAPRES (fondos de salud) aumentaron sus precios base en el próximo proceso de adecuación de contratos en cerca del 5%. Cabe destacar que el ataque a las y los trabajadores en ese país, es total y se expresa también en que fueron enviados al Congreso, más de 30 proyecto de ley, con carácter de urgencia, sobre políticas económicas contra los trabajadores y otros 15 para aumentar la represión hacia el movimiento social.

En Uruguay, el gobierno también busca utilizar el estado de shock generalizado para imponer el nuevo paquete de la Ley de Emergencia que tiene un 50% de artículos más que la Constitución vigente, con ataques a los trabajadores de todos los tipos.

El objetivo del imperialismo, es reducir los costos de la mano de obra en América Latina sensiblemente, en torno a US$ 100 a US$ 200. De esta manera, una parte de la producción industrial podría ser nuevamente transferida de Asia, y principalmente de China, al patio trasero del imperialismo norteamericano, siguiendo la política abierta en México en el 2007 y acelerada en el 2013.

“Coincidencias” al servicio del gran capital

Han surgido datos importantes no sólo sobre los mecanismos que fueron usados para imponer la “pandemia”, sino también los que están siendo preparados para aumentar el control policial y militar de la población mundial.

En los Estados Unidos, tuvo lugar el Congreso que se llamó 201. Fue en  Nueva York, el 18 de octubre de 2019, que simuló un “Ejercicio pandémico de alto nivel”, parecido con el Coronavirus que dejó en el simulacro, un saldo de 65 millones de muertos. Este congreso contó con la participación de la Fundación Bill y Melinda Gates, del Foro Económico Mundial y el Centro John Hopkins para Seguridad de la Salud, que tuvo como objetivo mostrar la necesidad de “acuerdos público-privados” en el caso de pandemias severas para evitar, “las consecuencias sociales y económicas de alto impacto”, fue una de esas “coincidencias”.

El cierre del laboratorio militar de investigaciones bacteriológicas del Fuerte Detrick, unos días antes de que estallara la crisis del Coronavirus, tampoco fue explicado. Lo mismo pasó con los juegos militares que tuvieron lugar en la Provincia de Wuhan, en China, en los cuales participó una división bacteriológica de los Estados Unidos, que obtuvo la super modesta 35º. posición.

En China, apareció el Coronavirus tipo 19-C, sin que hayan aparecido los de tipo A y B, a partir de los cuales debía haber mutado. La pandemia del Coronavirus fue declarada por la OMS (Organización Mundial de la Salud) con menos del 5% de casos de muerte en relación a los infectados; en el caso de Italia llegaron al 10%; de acuerdo con las normas, una pandemia se declara después que las muertes hayan superado los 12%.

Según el informe del 31 de diciembre de 2017, la Organización Mundial de la Salud (OMS) había recibido más de US$ 2,5 mil millones del Banco Mundial, la Unión Europea y de ONGs vinculadas a los grandes capitalistas, como la Fundación Bill y Melinda Gates, que financian la GAVI (Alianza por las Vacunas), que donaron más de US$ 300 millones y que participan de inversiones en los grandes laboratorios. Entre las empresas privadas donadoras están varios laboratorios que están por detrás de la GAVI, como Gilead Science, GlaxoSmithKline, Hoffmann-LaRoche, Sanofi Pasteur, Merck Sharp and Dohme Chibret y Bayer AG.

La cronología de la política de guerra

El día 16 de marzo de 2018, Donald Trump despidió a todo el Equipo de Respuesta a Pandemias de los Estados Unidos.

El día 30 de junio de 2019, un tipo de fuerte neumonía fue identificado en Springfield, Virginia, cerca del Fuerte Detrick, que es un importante laboratorio bacteriológico.

Entre los días 12 y 17 de julio de 2019, enfermedades respiratorias no identificadas aparecieron en un centro médico cercano al Fuerte Derrick, dejando un saldo de 54 casos y tres muertos; posteriormente, apareció como una epidemia de neumonía no explicada en Burke, a 56 minutos del Fuerte Derrick.

El día 6 de agosto de 2019, el CDC (Centro para el Control de Enfermedades y Prevención – cdc.gov) cerró el laboratorio de guerra bacteriológica del Fuerte Detrick, el principal de los Estados Unidos por razones de “seguridad nacional”, sin dar explicaciones.

En el mes de septiembre de 2019, una misteriosa neumonía fue relatada en varias partes de los Estados Unidos, con los mismos síntomas del Covid-19.

Entre los días 17 y 18 de septiembre de 2019, tuvieran lugar los Urban Outbreak 2019, conducidos por los Uniformed Services University of the Health Sciences (USUHS – Universidad de Servicios Uniformados de las Ciencias de la Salud), del National Center for Disaster Medicine and Public Health (NCDMPH – Centro Nacional para la Medicina de Desastres y la Salud Pública) y el United States Naval War College (NWC – Colegio de Guerra Naval de los Estados Unidos) en el Johns Hopkins University’s Applied Physics Lab (JHU-APL – Laboratorio de Física Aplicada de la Universidad Johns Hopkins) en Laurel, Maryland.

Estas simulaciones fueron desarrollados como juegos analíticos por el NWC’s Humanitarian Response Program (HRP – Programa de Respuesta Humanitaria) como fruto de su Workshop Respuesta Humanitaria Cívico-Militar realizado en el año 2018.

Entre los días 14 de septiembre y 10 de octubre de 2019, 325 militares que integraron el equipo militar de los Estados Unidos, entrenó para los Juegos Militares de Wuhan en el Fuerte Belvoir, localizado a 15 minutos del Fuerte Derrick que había sido cerrado a seguir, por razones de “seguridad nacional”.

El día 30 de diciembre, Wuhan anunció una “enfermedad viral desconocida”. El día 3 de enero de 2020, China le envió informaciones actualizadas al gobierno de los Estados Unidos. El mismo día, los Estados Unidos asesinaron el general iraní Qasem Soleimani, que se encontraba en misión oficial en Bagdad, capital de Irak. El día 8 de enero, China anunció que secuenció el virus y que se trataba del Sars-Cov-2.

¿Se puede reaccionar ante la “Doctrina de Choque” 2?0?

La política militar del imperialismo es fuerte y estructurada. El gran capital precisa salvarse de la crisis a cualquier costo. Para aplicarla aumenta las contradicciones sociales y tensiona como nunca las leyes del capitalismo en la búsqueda por estabilizar la caída de las tasas de ganancia, garantizar la reproducción ampliada del capital, evitando bancarrotas importantes (como las que sucedieron en 2007-2009, garantizar el control del mercado mundial y el control militar de la población y del mundo.

La agudización de la crisis económica, no implica en la autodestrucción automática del capitalismo. El fermento social, las tendencias revolucionarias, crecen, pero también la agresividad del capital. Las y los trabajadores y el movimiento de masas, tienden a entrar en movimiento, pero el imperialismo juega y muy duro. Con la crisis sanitaria del Coronavirus pudo contener la Rebelión Popular en Chile y los gérmenes de rebeliones en toda la región,

las protestas obreras y de masas en Francia, impedir que surgieran nuevos Occupy Wall Street o Fuera los 0,1%, o grandes movilizaciones de masas a pesar de la brutalidad de las medidas tomadas.

Existen en este momento muchos datos posibles de recoger sobre la crisis económica y la política de guerra bacteriológica desarrollada por la burguesía internacional. Lo que existe muy poco son las propuestas para salir de la crisis con una política de reconstrucción y ofensiva de la clase obrera. Todo esto abre una singular oportunidad para hacer visibles tales propuestas y influir en que estás vayan confluyendo en una sola dirección. Es más urgente que nunca generar tales propuestas y hacerlas visibles por todos lados ganando en opinión y presencia en los sectores populares y de trabajadores.

La actual crisis representa la ofensiva general del capital contra las y los trabajadores, pero también representa una gran oportunidad para el surgimiento de un nuevo pensamiento actualizado de las fuerzas revolucionarias en momentos que el “progresismo de izquierda” ha demostrado su bancarrota política total en nuestro continente y en el mundo.

Este necesario surgimiento del nuevo pensamiento y política revolucionarios, se dará a condición que las y los revolucionarios, puedan comprender cabalmente la época en que les toca vivir y se convenzan que ya no es posible repetir los esquemas y las políticas de hace un siglo, dejen definitivamente atrás los tan dañinos “ismos” y se sumerjan en comprender las necesidades de las masas trabajadoras, hablen su lenguaje y dejen de ver a sus organizaciones como meros instrumentos para crecer orgánicamente en militancia, sino como gérmenes de un verdadero poder popular de las masas trabajadoras, preámbulo del contrapoder con el cual enfrentar al sistema capitalista.

*Alejandro Acosta es un destacado dirigente marxista revolucionario del Brasil.

“Reproduzca esta información, hágala circular por los medios a su alcance: a mano, a máquina, a mimeógrafo, oralmente. Mande copia a sus amigos; nueve de cada diez la estarán esperando. Millones quieren ser informados. El Terror se basa en la incomunicación. Rompa el aislamiento. Vuelva a sentir la satisfacción moral de un acto de libertad”. (Rodolfo Walsh)

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